El urbanismo plantea la cuestión: ¿Somos creadores de la ciudad o la ciudad nos crea a nosotros? ¿Quién influencia a quién? ¿Son nuestras costumbres las que moldean los rincones y caminos o al contrario?

Son ambas conciencias accionan al mismo tiempo, no es relevante mirar o incluso saber quién fue primero. Si el huevo o la gallina fue primero no es importante para freír un huevo... O la gallina.

El graffiti como producción artística forma parte de la vivencialidad del espacio en la ciudad, y como usuarios es nuestro deber criticar, exigir calidad, incluso (como pasó en el Rectorado) indignarnos y actuar al respecto. Aún en Mérida es borrosa la línea entre vandalismo y graffiti, en muchas ciudades es igual, sin embargo es inevitable ser parte, directa o indirectamente de este proceso artístico, es parte de nuestro espacio, por lo tanto es necesario que todos nos expresemos, no solo que opinemos, sino que critiquemos, que actuemos, más que establecer juicios basados en valores erróneos.

De nuestra parte evaluamos la técnica, el acabado, la influencia en ciudadanos, referentes artísticos, hasta también promover esta forma expresiva.

Valentino Muñoz

 

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