Tiempo
Una fotografía captura un momento, un determinado recorte de
un espacio en un momento muy específico, la fotografía es una herramienta que
ayuda a recrear situaciones, espacios, emociones, momentos... Podemos ir más
allá, una fotografía es un transporte a la mente de quien la tomó. Sabemos que
al instante de capturar con una cámara (incluso si todo está preparado, con guion,
probado) siempre se tomarán decisiones, que pueden provenir de la práctica que
tenga la persona que toma la foto, de los resultados que espera obtener, o del subconsciente
que revela actitudes y aptitudes desconocidas incluso al que captura los
momentos.
Son estas decisiones instantáneas, sin mucha preparación,
las que revelan una conexión entre un recorte del espacio-tiempo y una emoción
sentida por el que hizo la foto, esta emoción no es sólo una experiencia
estética, no es sólo la creación de un lenguaje que muestra una expresión, esta
emoción es lo dormido en quien toma la foto, es eso que espera a surgir en el
último momento y que la mayoría de las veces quien toma la foto no lo alcanza a
percibir, aunque hay que admitir que existen circunstancias en las que estas
emociones pueden manipularse y aportar una experiencia estética al espectador
casi real.
Aquí presentamos tres ejemplo del paso del tiempo en una
pared que casi todo merideño ha visto, ha sufrido transformaciones que asemejan
a cambios de ropa, su esencia de muro, su esencia de dividir el espacio,
aportar privacidad y aparente seguridad no se ha visto alterada casi, sin
embargo la cara que muestra a los transeúntes ha cambiado muchas veces, se
adapta a su entorno, nos comunica algo, no sólo lo que leemos escrito en la
pared, si no las ideas, los pensamientos de los habitantes de Mérida, esperemos
que no pase mucho tiempo antes de que vuelva a cambiar.
“Lo único constante
es el cambio” – Heráclito
Valentino Muñoz






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